Visita a la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario

Foto Iglesia Nuestra Señora del Rosario

En el corazón de Castil de Campos, en la plaza principal del pueblo, se alza el templo parroquial dedicado a la Virgen del Rosario, auténtico símbolo de identidad y punto de encuentro de sus habitantes. Desde que uno llega, es imposible no notar cómo la vida del municipio gira en torno a este edificio, levantado con esfuerzo y devoción por los propios vecinos a finales del siglo XVIII.

Su origen fue humilde: una pequeña ermita construida en 1798 con las manos y aportaciones de los agricultores de la zona. Con el tiempo, fue creciendo junto con el pueblo hasta convertirse en el templo parroquial que hoy contemplamos. Reconstruida en 1954 gracias al impulso de la comunidad y de su párroco Don Antonio Aranda, la iglesia se integra en perfecta armonía con el blanco de las casas y el verde de los olivares que la rodean.

Su fachada, blanca y elegante, destaca sobre la plaza. La corona un campanario esbelto de tres cuerpos con reloj, que parece vigilar el discurrir tranquilo de la vida en el pueblo. Tras sus puertas, el interior sorprende por su amplitud y luminosidad: una nave central más elevada que las laterales, grandes arcadas y un altar mayor presidido por un retablo barroco de gran belleza, obra atribuida al prieguense Juan de Dios Santaella.

Este retablo barroco fue traído desde Priego de Córdoba y restaurado en 1992. Hoy brilla con todo su esplendor dorado y ofrece un marco inigualable a la imagen de la Virgen del Rosario, Patrona del pueblo.

A los lados, capillas dedicadas al Sagrario, la Virgen de los Dolores, la Divina Pastora, Jesús Nazareno y San Antón completan un recorrido cargado de espiritualidad y tradición. Las vidrieras con motivos geométricos dejan pasar la luz del sol, creando un ambiente sereno y acogedor.

Visitar la iglesia de Castil de Campos es, en definitiva, una forma de entender la historia y el alma de esta localidad cordobesa: un pueblo que, desde sus orígenes, ha sabido levantar entre todos sus vecinos un espacio de fe, encuentro y belleza que aún hoy late con fuerza en el corazón de su plaza.

Foto Retablo Iglesia

 

Entre el patrimonio artístico de la parroquia, la imaginería ocupa un lugar muy especial. La protagonista indiscutible es la Virgen del Rosario, Patrona de Castil de Campos. Su bellísimo rostro, realzado con ricos vestidos y alhajas, emociona tanto por su valor artístico como por la devoción que despierta. Lo más sorprendente es que se trata de la misma imagen que fue entronizada en la primera ermita del pueblo en 1798, lo que la convierte en un verdadero tesoro histórico y espiritual.

Junto a ella, destacan también las imágenes de Jesús Nazareno, el Santo Entierro y la Virgen de los Dolores, figuras muy queridas por los vecinos y auténtico centro de las celebraciones de la Semana Santa, cuando la fe y la tradición llenan las calles de solemnidad y emoción.

 

Apuntes para la Historia de Castil de Campos (1812 – 1856). Los avatares de una emancipación municipal. Edición de los autores, Castil de Campos (Córdoba),1995, pág.33.

Se conserva el acta fundacional de la Hermandad de las Ánimas y puede leerse tan curioso documento en los apéndices documentales del libro Apuntes para la Historia de Castil de Campos (1812-1856), o.c., pág. 129 – 132.

Para una más detallada descripción y más amplio estudio de este retablo, véase el artículo de Máximo Ruiz-Burruecos Sánchez » El Retablo de Nuestra Señora del Rosario de Castil de Campos», publicado en la Revista «Adarve» de Priego de Córdoba, nº 421-422, Navidad de 1993, pág.3.