El latido, la tierra y el sabor de la Subbética

En el corazón de Castil de Campos, el aceite de oliva virgen extra no es solo el pilar indiscutible de nuestra dieta mediterránea; es nuestra identidad, nuestra historia y nuestra forma de entender la vida. Conocido con justicia como el «oro líquido» de nuestra gastronomía, cada gota de este zumo natural encierra la pureza de aceitunas seleccionadas con mimo y molturadas únicamente mediante procesos mecánicos. El resultado es un elixir rebosante de salud, rico en antioxidantes naturales y dotado de un sabor inconfundible que preserva intacto el alma del fruto del que procede.

Un viaje sensorial entre olivos

Adentrarse en la cultura aceitera de Castil de Campos es desplegar un abanico de sensaciones donde conviven tres variedades emblemáticas: Picuda, Hojiblanca y Picual.

Al acercar nuestro aceite en copa, se despierta un frutado verde intenso que traslada inmediatamente al campo, evocative de notas a hierba recién cortada, tomatera y manzana verde. En boca, la recolección en el momento exacto de maduración se traduce en un equilibrio perfecto: un sutil amargor y un picor elegante, atributos nobles que revelan la máxima calidad y la personalidad de la aceituna Picual. Es una armonía idónea que transita desde la frescura del campo hasta matices más maduros y dulces.

Un paisaje esculpido por el tiempo

Este aceite excepcional no surge por casualidad; es el reflejo directo de nuestra geografía. Abrazados por la influencia del Parque Natural de las Sierras Subbéticas, nuestros olivares dibujan un tapiz verde en pendiente que se despliega desde los 950 metros de altitud en sus cotas más altas hasta rozar los 500 metros en la depresión Priego-Alcaudete.

Este relieve singular, combinado con el clima de la sierra y el saber hacer de generaciones de agricultores, crea un microclima privilegiado donde nacen algunos de los aceites de oliva virgen extra más valorados del mundo.

Proyecto en marcha: La experiencia del Oleoturismo

Para dar a conocer este legado vivo, Castil de Campos impulsa su Ruta del Oleoturismo, una propuesta pensada para que el visitante viva el aceite con los cinco sentidos.

Te invitamos a recorrer senderos entre olivos centenarios, contemplar panorámicas inolvidables de la Subbética y descubrir el viaje fascinante que realiza la aceituna desde el árbol hasta la mesa. A través de visitas a la almazara y catas guiadas, aprenderás a descifrar los aromas de nuestra tierra y a entender por qué cada cosecha es una obra de arte gastronómica.

El corazón de nuestra producción: La Cooperativa

El punto de encuentro entre la tradición agrícola y la innovación técnica se encuentra en la Cooperativa de Castil de Campos (S.C.A. del Rosario). Situada a las afueras del municipio, en la carretera de Fuente Tójar, sus modernas instalaciones de más de 15.000 metros cuadrados abrieron sus puertas en el año 2000 para llevar la calidad local al siguiente nivel.

Con tres líneas de molturación de última generación y una bodega con capacidad para almacenar más de 1,3 millones de kilos de aceite, la cooperativa es el motor de nuestro pueblo. Es allí donde el esfuerzo diario de nuestros agricultores se transforma en ese aceite de tono amarillo lechoso y sabor ligeramente afrutado que tanto nos enorgullece.

Te invitamos a pasear por nuestras calles, descubrir nuestras rutas de oleoturismo y llevarte a casa una botella del oro liquido de nuestra tierra.

Puedes conocer más sobre el proceso de elaboración, la cooperativa y adquirir sus productos directamente a través de su Tienda Online S.C.A. del Rosario.